Este método de sanación llego a nosotros gracias al maestro
Mikao Usui (15-8-1865 al 9-3-1926).
Realizo varios viajes durante su juventud,
estuvo en China, Europa y varios países con el fin de profundizar sus estudios
y amplitud de visiones. Vivía en Kioto, Japón, y presidia una Universidad en
esa ciudad. Se dice que era un ministro cristiano que oficiaba los domingos en
esa comunidad. En alguno de sus sermones, un grupo de alumnos que participaba,
un alumno decidió preguntarle si él tenía fe en la Biblia y si creía en los
milagros de curación deJesucristo, a
lo que él respondió que creía fervientemente mas no lo podía demostrar.
Esta pregunta causo una vorágine de sentimientos dentro del Dr. Usui, lo que provoco su retiro de la universidad, y se embarcó en la búsqueda de la sanación. Se dice que se traslado a los Estados Unidos para estudiar las Sagradas escrituras y otras filosofías-
Encontró referencias de sanación que realizaba Buda y las
relacionó con las de Jesucristo. Permaneció algunos años en EEUU hasta que
decidió regresar a Japón donde inicio peregrinaje por los templos y monasterios
budistas donde preguntaba a todos sobre las curaciones de Buda y su forma de
realizarlas, aunque siempre obtenía la misma respuesta.
Los monjes le dijeron que se habían centrado siempre en la
curación e iluminación del alma y que habían olvidado por completo el cuerpo,
mas le respondió también que lo que había sido posible anteriormente, podría
volverse a hacer. Esto entusiasmo al Dr. Usui, pudo leer los Sutras budistas y
participar en muchas jornadas de meditación.
Continúo su búsqueda y aprendió sánscrito, así ya podía leer
los Sutras budistas en su idioma natal. Allí consiguió mas formulas antiguas
que debía entender. Después en una audiencia con un monje consejero, le dio
ánimo para que siguiera estudiando, indicó que si ese era su camino, las
puertas le serian abiertas de par en par, y las respuestas que tanto esperaba,
saldrían a la luz.
Fue en aquel entonces donde se aventuro al monte Kuriyama
situado a las afueras de Kioto en marzo del año 1922. Dejo instrucciones de que
en caso de no regresar en 22 días, le fueran a buscar, tomo consigo agua y 21
piedras que utilizaría para contar los días.
Permaneció orando y meditando en ayuno en la cima del monte,
donde esperaba que algún fenómeno se produjera, sin embargo, luego de 20 días,
no había acontecido nada.
El alba del día 21, aun en la penumbra, consideraba su
regreso sin haber conseguido la respuesta a su ardua búsqueda.
Vislumbro una luz repentina la cual se dirigía hacia el
velozmente agrandándose hasta que choco con él de frente, arrojándolo al suelo
hacia atrás. Instantes después, comenzó a observar miles de burbujas de luz que
tenían los colores del arco iris y, dentro de ellas, contemplo una pantalla
blanca donde se encontraban los simbolos sagrados bañados en una
resplandeciente luz dorada) que había visto en los textos antiguos. En ese
preciso instante, comprendió que se le había revelado el conocimiento que tanto
había buscado.
Descendió del monto rápidamente, cuando entonces tropezó con
una piedra en el camino, se había lastimado un dedo del pie, instintivamente
poso sus manos sobre el pie y al cabo de un pequeño periodo de tiempo su dolor
desapareció. Experimento en si mismo lo que se le había otorgado, era la
respuesta. Luego de descender el monte se dirigió a una posada en busca de
alimento. Fue atendido por un anciano, al ver su estado, supo que Usui venía de
meditar varios días, le invito a sentarse y esperar a que la comida estuviera
lista. La nieta del posadero se acercó, era una adolescente, trayéndole una
bandeja con té y algunos condimentos para acompañar la comida. La chica traía
un pañuelo envolviendo su rostro y lagrimas en sus ojos. Usui pregunto que le
había sucedido, a lo que ella contesto contándole sobre su terrible dolor de
muelas. El Dr. Usui con su debido respeto pidió permiso para ayudarla, a lo
cual ella accedió, coloco sus manos alrededor de sus mejillas, luego de unos
pocos minutos, ella se mostraba sonriente, puesto que el dolor había
desaparecido. Descubrió, que lo que le había sido revelado también podía ser
aplicado a otras personas.
Regresó a la ciudad, visito al monje que le había
aconsejado, este al ver a Usui lo recibió en cama, había decaído ante una
fuerte artritis. Mientras Usui relataba su experiencia en el monte Kurama, al
mismo tiempo estableció sobre las mantas que arropaban el cuerpo del monje. Un
largo rato después, los dolores que quejaban al monje, desaparecieron.
Usui se dedico por varios años a sanar todo tipo de
enfermedades por las villas más pobres de la ciudad, aplicando y experimentando
el Reiki. Después de un tiempo de recorrer la ciudad, reconoció a alguien a
quien él había ayudado. Se dio cuenta que esta persona había regresado a su
estado de miseria anterior, Usui sintió decepción pero reconoció que se había
equivocado, dejando a un lado el espíritu al ocuparse solo del bienestar
físico.
Comprendió que era fundamental aceptar y agradecer la
bendición de la vida, llevando una vida honesta de trabajo, recibiendo una
compensación por ello.
Lo que se recibe o da gratis no se valora, este fue su
aprendizaje, entonces surgieron los 5 principios fundamentales del Reiki.
En su peregrinar, se encontró con el Dr. Chujiro Hayashi,
retirado de la fuerza naval, quien se convirtió en el primer discípulo del Dr.
Usui. Al final de sus días, Usui encomendó al Dr. Hayashi que mantuviera
intacta la esencia del Reiki, nombrándolo como el primer sucesor.
El Dr. Hayashi, estableció su propia clínica donde aplicaba
tratamientos y enseñar Reiki a las personas que querían iniciarse.
En la década del 30, llega a Japón Hayawo Takata a visitar a
sus parientes, ella tenía una salud delicada y afectada de graves dolencias,
fue internada para someterse a una cirugía. Es en el quirófano donde escucha
una voz 3 veces consecutivas, que le dice que la operación no es necesaria por
lo cual ella suspende la consulta. Varios días después, llega a la clínica del
Dr. Hayashi. Allí permanece durante un tiempo recibiendo Reiki hasta sanar sus
dolencias. Tal fue su agradecimiento que decidió iniciarse hasta conseguir la
maestria, trayendo a Occidente el arte del Reiki. De no ser por ella habría
pasado probablemente mucho tiempo para que el Reiki se difundiera más allá de
los límites del Japón. Actualmente el Reiki es conocido en todo el mundo y
millones de personas pueden aprovechar su fuerza curativa.
Referencias: Mabel Dos Santos – Reiki un camino.

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